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Reforma migratoria: Resucitan esperanza con nuevo proyecto

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WASHINGTON (America's Voice).- El senador demócrata de Nueva Jersey, Robert Menéndez, presentó un proyecto de reforma migratoria amplia en el Senado estadounidense mientras el debate en puerta en el Congreso es en torno al polémico programa de verificación de identidad conocido como E-Verify.

La presentación de la medida por Menéndez, el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, de Nevada, el presidente del Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy, de Vermont, y el senador demócrata de Illinois, Richard Durbin, se produce en momentos en que el Senado cuenta con una mayoría demócrata mermada y cuando en la Cámara de Representantes de mayoría republicana los líderes que llevan la batuta en el tema migratorio han dejado muy en claro que en ese organismo no progresarán medidas de alivio migratorio.

De hecho, el proyecto no cuenta con el apoyo de ningún republicano.

Entre otras cosas, la medida concede el estatus temporal (Lawful Prospective Immigrant o LPI, en inglés) a indocumentados sin historial criminal que llenen estrictos requisitos y que hayan estado viviendo en Estados Unidos desde el 1 de junio de 2011. El estatus temporal de LPI tiene cuatro años de duración y puede ser extendido. Concede permiso de trabajo y autorización para salir del país. Los solicitantes deberán pagar una multa de $500 dólares además de las cuotas de solicitud.

Para hacer la transición de LPI a residente permanente, los solicitantes deberán esperar su turno de seis a ocho años, pagar una multa de mil dólares, pagar impuestos, y aprender inglés.

El proyecto incorpora además las medidas Dream Act y AgJOBS para la legalización de jóvenes y de trabajadores agrícolas indocumentados; actualiza el sistema de inmigración a través de familiares; y contempla requisitos de seguridad fronteriza y de reducción de rezagos de peticiones migratorias antes que los beneficiados del potencial plan de legalización hagan la transición de estatus temporal a residencia permanente.

Exige además que en un lapso de cinco años todos los empleadores utilicen un sistema para verificar la situación migratoria de sus empleados; crea permisos de trabajo y tarjetas de Seguro Social a prueba de fraudes; y establece una comisión para determinar los futuros flujos de trabajadores basándose en las necesidades de la economía.

Con el año electoral en puerta, la idea es establecer claras diferencias en las prioridades de los dos partidos en el Congreso. En ambas cámaras los republicanos, encabezados en la Cámara Baja por el presidente del panel Judicial, Lamar Smith, republicano de Texas, impulsan un proyecto apara nacionalizar y hacer obligatorio el fallido sistema electrónico E-Verify para determinar si los nuevos contratados están autorizados para trabajar en Estados Unidos.

Los demócratas, por su parte, han indicado que combatirán esta medida porque tiene el potencial de afectar a trabajadores autorizados debido a persistentes errores en los bancos de datos del gobierno donde se cotejaría la información de los trabajadores. También argumentan que no resuelve el problema de la inmigración indocumentada porque los trabajadores indocumentados no abandonarán el país y permanecerán aquí todavía más inmersos en la economía subterránea, sujetos a explotación, y recibiendo pagos fuera del sistema tributario afectando al final los salarios de todos los trabajadores y a las arcas del gobierno.

Frank Sharry, director ejecutivo de America's Voice, dijo a La Opinión que "el proyecto de ley de Menéndez es un contraste marcado al esfuerzo liderado por el congresista Lamar Smith para aprobar la legislación que impondría un E-Verify obligatorio. La elección es clara: el Congreso se mueve hacia una reforma integral con un paso a la ciudadanía para los once millones de indocumentados o impulsa una propuesta que puede implicar el despido de inmigrantes, de la forma en que Smith quiere".

La solución, dicen los demócratas, es una reforma migratoria amplia, una promesa de campaña de Barack Obama desde el 2008 que no se ha concretado y por el contrario, lo que ha prevalecido en el debate migratorio ha sido retórica antiinmigrante, el avance de medidas punitivas a nivel estatal, y una intensificación federal de programas de deportaciones.

Algunos republicanos han acusado a los demócratas de anunciar estas medidas para aplacar la molestia de un sector hispano ante la falta de acción concreta sobre la reforma.

Pero los demócratas argumentan que son los republicanos los que han bloqueado todos los intentos de impulsar esa reforma y la prueba más reciente, dicen, es que los mismos republicanos que en el pasado coauspiciaron y apoyaron la reforma y medidas como el DREAM Act, ahora se oponen a ellas.

Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición pro Derechos Humanos del Inmigrante en Los Ángeles (CHIRLA), indicó que "la propuesta de Menéndez es una oportunidad para que el presidente Obama cumpla con su promesa de reformar las leyes migratorias y para que el Senado pueda contrarrestar la ola antiinmigrante en el Congreso, especialmente en la Cámara Baja".

"Aplaudimos al senador Menéndez por mantener encendida la llama de la esperanza y por recordarle al pueblo estadounidense que solamente a través de un cambio significativo al sistema de leyes migratorias podremos alcanzar un punto razonable que nos beneficie a todos", agregó.

"Hacemos un llamado al Congreso y a la Casa Blanca a que se armen de valor, convicción, y liderazgo para aprobar esta medida y convertirla en ley lo más pronto posible", concluyó Salas.

Maribel Hastings es asesora ejecutiva y analista de America's Voice.

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