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Argentina: Ladrones de bebés ante la justicia

Son los seres más viles que han pisado sobre la faz de la tierra. No tienen comparación. Hay pocos individuos que hayan bajado tantos escalafones de la condición humana. (O ¿debería llamarlos animales, bípedos sin conciencia o concepto de los mínimos valores morales?). Estos tipejos fueron más allá de todos los círculos del infierno descrito por Dante.

Usted, lector, tendrá sus propias ideas de que quien merece tales rasgos, y quizás no le interese meterse en comparaciones. Después de todo, quién gana en tratar de demostrarse quién fue peor. Pero hagamos la prueba. Veamos si ha escuchado algo igual:

A quienes describimos son los represores de la última dictadura en Argentina (1976-83, hay que aclarar las fechas ya que hubo muchas a través de su historia), y que ahora están en juicio enfrentando cargos por apropiación de bebés. En el juicio que comenzó el lunes se acusa del robo de bebés a ocho represores de la cúpula terrorista, entre ellos dos jefes de las fuerzas armadas: Jorge Videla y Reynaldo Binogne. La acusación se le considera una "mega causa" porque cita 34 casos en total. Aunque se sabe que el número de recién nacidos sustraídos se eleva a más de 500. En los últimos años algunos de estos bebés, hombres y mujeres que pasan los 30 años de edad, han recuperado parte de lo que se les robó, su identidad; pero de eso hablaremos más adelante. Y ¿cómo es esto de que robaban bebés?, se preguntará usted.

"Era un plan sistemático, Detrás de cada apropiación de un niño había un plan", asegura desde Buenos Aires.

Para entender el contexto de este siniestro "plan sistemático" hay que entender el nivel de represión que se llevó a cabo en ese país sudamericano a finales de los años setentas. Algunos creen que los orígenes de la máquina represora se remontan a la presencia de oficiales nazis en Argentina después de la segunda guerra mundial. Otros –más acertadamente- apuntan a entrenamiento anti-subversivo que recibieron los militares argentinos durante los sesentas en la Escuela de las Américas, localizada entonces en Panamá, y de militares franceses que participaron en la guerra de Algeria, en los cincuentas y aparecieron en Argentina en 1968 para dar adiestramiento. Estos últimos usaron la tortura como el método más eficaz contra la supervisión. Pues al desencadenarse la represión en Argentina, los militares actuaron sin impunidad alguna. En pocos años, hubo 10 mil muertos en las calles y otros 30 mil desaparecidos. A estos desaparecidos los llevaban a los más de 400 campos de concentración que operaban en todo el país en esos años. (Algunos son museos hoy en día). El "plan sistemático" se relacionaba específicamente a qué hacer con los recién nacidos, y estipulaba que deberían ser entregados a personas con ideas afines a los represores. El plan maquiavélico concluyó en que en algunos casos hubo bebes que crecieron con padres adoptivos (que se hacían pasar por los verdaderos, claro está) que habían torturado o asesinado a sus padres biológicos. Por eso decíamos al principio, estos represores son los seres más viles que pisaron la faz de la tierra.

"Estuvo muy bien planeado", dice Ríos. "En realidad, querían eliminar dos generaciones. No querían que los menores volvieran a sus familias biológicas porque decían que los iban a criar como guerrilleros".

El resultado de esto es que ahora hay 500 seres maduros a quienes se les robó la identidad, y que hoy tratan de descubrir quiénes son y a la vez se enteran que los que creyeron que eran sus padres en realidad son autores o cómplices del asesinato –brutal y que era precedido por tortura- de sus padres. Es algo que solo se puede encontrar en una obra de teatro griego. ¿Quiénes somos sin nuestra identidad? ¿Hay algo más grave que eso?

Las Abuelas de Plaza de Mayo ha hecho un trabajo heróico, cargado de paciencia y haciendo uso de todo método científico, para que estos hombres y mujeres encuentren su verdad. Hasta el presente han logrado restablecer la identidad a 102 personas. Algunas fueron hombres y mujeres que se presentaron ante su sede para decirles: "Tengo dudas de quien soy. Quizás mas padres fueron desaparecidos", y los sometieron a análisis genéticos que así lo determinaron. Les queda aun encontrar la identidad de otras 400 personas.

El juicio que comenzó ayer puede durar un año. Habrá más de 370 testigos, incluida la doctora Ríos que en un caso que muy rara vez se ve, actuará como querellante y testigo a la vez, ya que ella misma fue secuestrada y mantenida como desaparecida en un campo de concentración donde nacieron bebes. Después de tanto daño causado, solo se pueden pedir dos cosas para los acusados (que aunque ya de más de 80 años de edad deben pagar por sus actos): que pasen el resto de sus dias tras las rejas y que sus nombres estén confinados para siempre en los rincones de la infamia.

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