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México descubren cocina real de Kaba

Photo cotesy Héctor Montaño INAH

 (Photo cotesy Héctor Montaño INAH )

Investigadores del INAH hallaron el espacio donde se preparaban alimentos para la elite de esta urbe maya; se encontraron metates, fragmentos de recipientes y huellas de fogones

La antigüedad del material arqueológico descubierto corresponde a los años 750 - 950 d.C., cuando esa ciudad prehispánica alcanzó su mayor desarrollo


Recientes exploraciones en la Zona Arqueológica de Kabah, en Yucatán, llevaron al descubrimiento de la cocina real de esa antigua ciudad maya de la región Puuc. Se trata de un espacio donde residió la elite, en el que se encontraron restos arquitectónicos de mampostería y gran cantidad de cerámica, artefactos de piedra, metates y huellas de fogones, cuya antigüedad se calcula en más de mil años.

El hallazgo se registró en el espacio conocido como El Palacio, en el costado norte, cerca de un acceso a lo que fue el área habitacional de la población de mayor rango de Kabah, donde arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) desde el año pasado realizan excavaciones para buscar rastros que permitan determinar las actividades que se realizaban en lo que fue la residencia real.

De acuerdo con los especialistas, la antigüedad del material arqueológico descubierto corresponde a los años 750 - 950 d.C., es decir, al periodo Clásico Tardío, cuando esa ciudad prehispánica alcanzó su mayor desarrollo, aunque hay evidencias de ocupación más temprana, que se remontan hasta el año 300 a.C.

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Por la disposición de los objetos encontrados se ha establecido que dentro de la cocina real hubo espacios destinados para diferentes funciones: en dos cuartos se encontraron restos de vasijas de cerámica de hasta 70 cm de diámetro, mientras que en espacios circundantes se ubicaron 20 metates, así como por lo menos dos áreas con restos de fogones.

Las grandes interrogantes para los investigadores es saber por qué no se han encontrado huesos de animales

- Lourdes Toscano

El descubrimiento fue dado a conocer en un recorrido de prensa por el sitio maya, encabezado por el antropólogo Eduardo López Calzada, delegado del INAH en Yucatán; el arqueólogo José Huchim, director de la Ruta Puuc, y la arqueóloga Lourdes Toscano Hernández, investigadora del Instituto en la entidad, quien dirige el proyecto de investigación en la antigua ciudad de Kabah, vocablo maya que se traduce como “Mano poderosa”, que se ubica a 22 kilómetros de la Zona Arqueológica de Uxmal, en la región serrana del Puuc.

Detalló que el área que ocupa la antigua cocina es de 40 metros de longitud por 14 de ancho, donde se localizaron más de 30 mil fragmentos de cerámica, 70 artefactos de piedra para destazar y preparar animales para consumo, entre ellos, manos de metate, percutores, navajillas, cuchillos y raederas; así como vestigios de construcciones de mampostería y materiales perecederos (paja).

Mediante el estudio de los fragmentos de cerámica se ha podido determinar que corresponden a recipientes, como cazuelas, platos, cuencos y vasijas de grandes dimensiones, lo que ha llevado a los arqueólogos a inferir que ahí se preparaban alimentos para mucha gente.

La arqueóloga Lourdes Toscano abundó que en la región Puuc o serrana de Yucatán, la cerámica que se ha descubierto en el interior de palacios es igual a la que se ha encontrado en las casas comunes, pero posiblemente la gran diferencia entre una y otra es el tamaño y el número de vasijas, “estamos pensando que en los palacios se cocinaban grandes cantidades de comida, y por eso los enseres eran de mayores dimensiones, había más utensilios y de variadas formas para diferentes usos”.

Asimismo, el equipo de arqueólogos del INAH tiene la hipótesis de que el cuarto donde se encontró la cerámica funcionó como una especie de almacén, ya sea para guardar vasijas o para conservar sustancias dentro de éstas; para comprobar la idea, la cerámica es sometida a un proceso de estudio.

En lo que respecta a los artefactos líticos, la especialista detalló que se localizaron entre las piedras de los muros derrumbados, lo que ha hecho suponer que los percutores, navajas y cuchillos estaban en el pretil de las paredes, por lo cual se deduce que ahí se guardaban los utensilios.

Toscano Hernández explicó que la investigación arqueológica de la cocina real de Kabah se ha apoyado en estudios químicos, realizados por especialistas de la Facultad de Antropología de la Universidad Autónoma de Yucatán, a partir de los cuales se corroboró la existencia de dos áreas de fogones con evidencias de materia orgánica, que probablemente corresponde a animales, aunque no se han podido identificar las especies porque sólo se ha encontrado un fragmento muy pequeño de hueso.

“Al cruzar la información de los materiales arqueológicos obtenidos en la excavación, con los resultados de los análisis químicos realizados a muestras de capas de tierra del lugar, coincidió que se trata de áreas donde hubo fogones, lo que nos indica que se trata del sitio donde se cocinaban las viandas que consumía el gobernante de Kabah”.

El área de fogones está rodeada por metates, y además es el lugar donde se encontró la mayor concentración de artefactos líticos. “Podemos imaginar que cerca de ahí había una mesa donde se destazaban los animales, se preparaban los alimentos y se cocinaban”, dijo Lourdes Toscano.

La arqueóloga del INAH-Yucatán comentó que una de las grandes interrogantes para los investigadores es saber por qué no se han encontrado huesos de animales, ya que si en este lugar se cocinaban grandes volúmenes de comida, es lógico que hubiera una gran cantidad de desecho óseo.

En este sentido, Toscano Hernández propone la posibilidad de que la basura no se quedara ahí, “estamos en el área de preparación de alimentos, pero no necesariamente ahí se desechaban. Lo más probable es que en un espacio cercano existan basureros”; tal hipótesis ha llevado al equipo de arqueólogos a replantear la investigación, por lo que las excavaciones se ampliarán para buscar tiraderos.

“También haremos estudios de albúminas y proteínas a los restos de materia orgánica encontrados, para poder así determinar qué alimentos se consumían”, adelantó la arqueóloga, al señalar que hasta el momento se sabe que se ingería maíz, “pero como no se han encontrado comales, pensamos que no se elaboraban tortillas sino algún tipo de tamal”.

Lourdes Toscano mencionó que en septiembre pasado se comenzó otra temporada de campo para terminar de explorar el área de preparación de alimentos de la cocina real, así como para consolidar las construcciones de mampostería; también se harán sondeos en las áreas circundantes para buscar posibles lugares de desecho.

Cabe destacar que el proyecto de investigación arqueológica en Kabah está enfocado a identificar las funciones que se realizaban en el área denominada como Grupo Este, integrado por varios edificios tipo palacio, entre ellos el conocido como Codz Pop, uno de los más simbólicos de ese sitio maya. “Sabemos que es un grupo de palacios donde habitó la familia real, pero específicamente qué tipo de actividades se efectuaban en cada uno aún no lo conocemos.

“Partimos de la idea de que el los tipos de uso quedaron impresos en tres clases de evidencias: la arquitectura misma, con sus tipos de cuartos, orientación, áreas de circulación, tamaño de accesos, etcétera; la otra es la iconografía plasmada en las fachadas y en la decoración, que  era un discurso que la elite estaba mandando a la población; y la tercera son los materiales arqueológicos asociados a los espacios arquitectónicos”.

La arqueóloga destacó que con base en el análisis de la arquitectura y recorridos de superficie —que consiste en buscar materiales arqueológicos sobre el suelo sin excavar—, en el área del reciente hallazgo se registraron vestigios similares a otros descubiertos en 1991 en la Zona Arqueológica de Labná —ubicada a 29 kilómetros de Uxmal—, que también correspondieron a una cocina real: metates, muros de materiales perecederos con mampostería, alta concentración de cerámica y un fácil acceso al palacio”.

A partir del descubrimiento de la cocina real de Labná, dijo, quedó claro que los palacios eran áreas multifuncionales, donde no solamente se ejerció el control político y religioso, sino también todas las actividades domésticas de elite.

Añadió que el antecedente del hallazgo en Labná ha servido en el proceso de investigación que ahora se desarrolla en Kabah, de manera que se ha podido identificar más rápidamente la función que tuvieron los vestigios.

“Ahora, el descubrimiento de la cocina real de Kabah corrobora esa afirmación; tenemos la certeza de que los espacios con tales características corresponden a una cocina real”, concluyó.

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